Desde que la fiebre de las redes sociales llegó, ahora los seres humanos nos preocupamos más por nuestra apariencia, sabemos que alguien llevará una cámara, sabemos que nuestras fotos serán colgadas para que todos nuestros amigos, y los que no lo son, vean nuestras caras y posturas en distintas situaciones. Luego de las fotos, nunca faltan las ya célebres frases: “¡Oye subes las fotos ah!” o el más desesperado aún… “Oye ¿cuándo subes las fotos?”, obviamente, luego de cada foto, el individuo fotografiado suelta la siguiente frase… “¿A ver la foto?” y solo hay dos opciones de respuesta… “Nooo hay forma, borra esa huevada” o “Ahh está bien, deja esa foto”, incluso ya desarrollaron un octavo sentido que les permite saber cómo salió la foto sin siquiera verla, es ahí cuando dicen “no, otra otra”. Pero con lo que no cuenta dicho individuo es que siempre estará infiltrada por ahí… ¡¡LA FOTO DEL MAL!! (con sonidito de película de terror, cuando Chucky persigue al chibolo con un cuchillo) La foto del mal igual será colgada por el dueño de la cámara, pues no le importa como salgan los demás. Una vez colgadas las fotos, viene las etiquetadas, están las etiquetadas buenas, las pasables y… ¡¡LAS ETIQUETADAS MALDITAS!! Quien cuelga las fotos, simplemente etiqueta… no importa si la víctima salió con un ojo medio cerrado, con una cara más fea que pegarle a la abuela, no importa si la víctima ni siquiera se preparó para esa foto, pues salió atrás haciendo cualquier otra cosa, eso poco le importa… ahí ya no es tu amigo, ahí la consideración no pasa por su cabeza. Una vez que el desdichado ser entra a su cuenta y ve un mensaje que dice “Ahuevaldo Perales te etiquetó en una foto” empieza el problema, se pone a ver las fotos, todo bien… y de pronto la ve… ahí está… ¡!qué carajos!! Paso 1: desetiquetarse para pasar no el roche. Paso 2: reclamar. En el peor de los casos… Paso 1: desetiquetar, pero luego tendrás que leer todos los comentarios de tus amigos, los que se burlan de ti. Paso 2: reclamar, pero con más furia. Sea como sea, debemos aceptar las etiquetadas y lo que sea, así es nuestra cara… no podemos hacer nada, caballeros nomás. Bueno, termino esta nota para ver si no me han etiquetado en alguna foto faltosa. Ya nos leemos.
*El de la foto en realidad no se llama Ruperto Ñañez, es más, no sé quién será.
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